El 23 de agosto de 2015 hallaron partes de su cuerpo enterrado en la zona de las ruinas del Naranjal de Pereda y el resto cerca de la costa del río, luego de una búsqueda de 27 días.

El único imputado es Juan Carlos “Víbora” Acuña.

Este miércoles, la Sala Penal dará a conocer la sentencia sobre el caso de Josefina López, la adolescente de 17 años asesinada y descuartizada en 2015. Alejandro Giorgio, defensor oficial de Juan Carlos “Víbora” Acuña, padrastro de la víctima y único acusado del crimen, indicó que su defendido, alojado en la cárcel de Paraná, no vendrá a Concordia para evitar cualquier inconveniente y será notificado del fallo en la Unidad Penal N°1. Cabe recordar que el fiscal, Fabio Zabaleta, pidió la prisión perpetua para el acusado. La defensa reclamó la absolución de Acuña. El tribunal es presidido por Silvina Gallo acompañado por Martín Carbonell e Yves Bastián.

El 3 de julio, Giorgio indicó que “no hay una sola prueba directa” en contra de su defendido. “Se han encaprichado en tener una sola línea investigativa que personalmente ha sido bastante irregular. Esto se ha visto en el debate porque ha habido acusaciones de apremios en más de una persona”, dijo.

“Creo que, ante la escasez de pruebas, trataron de forzar la prueba. Pero en 60 pruebas no hay un ADN, no hay huellas digitales, no hay un pelo que lo involucre en forma directa a Acuña. No hay un testigo en forma presencial ni siquiera un testigo de que Acuña alguna vez estuvo en el Naranjal de Pereda donde se encontró el cuerpo”, indicó.

De la misma forma, desestimó el supuesto móvil, una extorsión por $800 para que Josefina no cuente una supuesta infidelidad de Acuña, ya que la esposa del acusado había manifestado públicamente que no le creía. Para Giorgio no hay móvil o es muy débil el argumento esgrimido. “Estamos inventando un móvil”, expresó. E indicó que hay una denuncia por apremios policiales a Acuña que nadie investigó y se paralizó.

Pero luego de las afirmaciones de Giorgio, respecto de la ausencia de pruebas incriminatorias contundentes en contra de su defendido, al día siguiente Zabaleta fue contundente. “Las pruebas hablan por sí solas. Antes de que se elevase a juicio, las pruebas eran contundentes”, dijo en referencia a las pericias, los mensajes de texto y los testimonios recolectados en la etapa previa al juicio.

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