El proyecto de la casa refugio que denominan Reparando Alas tiene como objetivo constituirse en un espacio de contención, acompañamiento, para el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad trans.

La intención también es gestar un ámbito en el cual puedan crear emprendimientos laborales que les permitan salir de la situación de prostitución.

En sus palabras: “Donde nos podamos dar esos abrazos que nos negaron, combatir la violencia cotidiana que parte de la sociedad nos sigue ejerciendo y transformarla en amor y poder hacer nuestros sueños realidad con autonomía”, como señalan en un comunicado.

“Hemos sido históricamente vulneradas en nuestros derechos al acceso al trabajo, a la vivienda, a la educación y a la salud, por lo que somos arrojadas a la noche, a la esquina, al sistema prostituyente por nuestra orientación y condición sexual; anulando nuestras capacidades como seres humanos, nuestros proyectos, nuestros placeres”, sostienen. Al mismo tiempo exigen al Estado “políticas publicas reales”.

Reparando Alas. Desde la organización que motoriza la iniciativa rescatan las palabras del escritor chileno Pedro Lemebel: “No queremos compañeras con alas rotas, queremos un cielo rojo, un cielo de muchos colores”, dicen y un poco de allí surge el juego de palabras que da nombre a la propuesta y al grupo.

Iara Quiroga, activista trans, se refirió a la importancia de la “creación de una casa para contener a las compañeras en situación de prostitución y precariedad de vivienda. La idea es poder contenerlas, que no salgan más a la calle y poder conseguir un trabajo digno”.

Para eso, buscan contar con un espacio físico en el cual darle forma a las diversas propuestas. “Queremos empezar con algún emprendimiento, que es algo por lo que venimos luchando muchas compañeras que no queremos seguir más en la calle pero que como no tenemos otra salida laboral estamos obligadas a hacerlo. La idea del refugio es poder salir, que el Estado también se haga responsable y deje de vulnerar nuestros derechos”, indicó.

“La iniciativa es impulsada por un grupo de compañeras que venimos militando por los derechos de la comunidad trans: Reparando Alas y estamos armando una ONG con ese nombre”, adelantó.

Sobre la situación de la comunidad, Quiroga señaló: “Vemos que a pesar de las leyes en las que vamos progresando, las travestis seguimos siendo apartadas. Decidimos impulsar entre nosotras este refugio porque se mueren muchas compañeras por la falta de acceso a la salud, de contención, por las adicciones, que nos siguen de cerca”, dijo.

Comentó también que impulsan la realización de un relevamiento que permita acceder a información sobre la población trans.

“Queremos que el espacio sirva para la contención de la comunidad. Estamos muy entusiasmadas con esto porque gran parte de la comunidad quiere dejar la prostitución, porque sabemos que nos está matando, por los riesgos que nos rodean y al no tener acceso a la salud. Luchamos también para que en los hospitales se nos atienda dignamente como a cualquier persona”, explicó.

“No queremos más compañeras muertas en una esquina, no queremos más una expectativa de vida de 30 años, no queremos compañeras en los calabozos. Nos queremos en las escuelas, en un trabajo digno, en las universidades, en las organizaciones”, afirmaron.
Peña

En el marco de este proyecto es que hoy realizan la peña “Festichola”, en Uruguay 174 (ex Cream). “Lo recaudado va a ser para poder alquilar una casa, algo por lo que hace bastante venimos peleando y que no podemos conseguir”, dijo Quiroga.

Las anticipadas tienen un valor de $50 y se pueden conseguir en la fotocopiadora de la Facultad de Trabajo Social, ubicada en calle Almirante Brown 54, de 12 a 16. Además, informaron, hasta las 20 se estarán vendiendo entradas en la Plaza 1º de Mayo. Además se pueden adquirir enviando un mensaje privado a través de Facebook: Casa Refugio Reparando Alas.

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